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Conocida es la lucha de las compañías discográficas por frenar la descarga de música digital de la Web. Lógicamente no les agrada la idea de que existan usuarios de Internet que compartan los productos que ellos venden y no paguen ni un solo centavo por ellos. En mi opinión los muchachos de las empresas no se dan cuentan de que las cosas han cambiado y que es hora de que abran los ojos.
Antes que nada un poco de historia. ¿Qué es la música digital? Hacia fines de la década de los ochenta aparece en el mundo el compact disc. De esa manera queda inaugurada la era digital, si a formatos musicales nos referimos. La digitalización de la información almacenada en este tipo de soporte nos permite manipular los datos que el mismo contiene. En comparación con los soportes analógicos se obtienen grandes ventajas: mejor calidad de sonido, desgaste casi nulo en cada uso, abaratamiento de costos, etc.
Corría el año 1995 cuando Karlheinz Brandenburg, director de tecnologías de medios electrónicos del Instituto Fraunhofer de Alemania, se apareció con un formato de música digital que años más tarde revolucionaría la música: el mp3. La propagación de este tipo de archivo generó, en apenas seis años, la aparición de innumerables programas de descargas, conocidos como p2p (peer to peer). De esa manera los usuarios de Internet acceden a temas musicales de manera gratuita.
En la Argentina la descarga de canciones es cada vez más habitual entre los usuarios de Internet. Así es como proliferan a lo largo y a lo ancho del país personas que han comenzado a hacer su negocio vendiendo copias apócrifas de discos nacionales e internacionales.
En noviembre último la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) denunció ante la justicia a 20 personas que compartían sus archivos de música a través de programas peer to peer. La medida alcanza a aquellas personas que cuenten con una gran cantidad de archivos, los llamados uploaders.
La CAPIF ha revelado un informe que señala que esta forma de descarga de música a través de Internet le ha reportado enormes pérdidas a la industria discográfica. Según la organización la venta legal de discos cayó a la mitad en los últimos seis años. Es por eso que ven a los programas de descarga como su principal enemigo, porque a través de ellos se pueden acceder a temas musicales sin pagar un solo peso. El paso siguiente es la copia y distribución de discos ilegales.
Ahora bien, en mayo de este año finalmente la CAPIF ha arreglado con los usuarios un monto a pagar por los daños ocasionados. Las multas oscilan los quince mil pesos y en muchos casos serán pagadas por los padres de los denunciados porque la mayoría de ellos son menores de edad.
La interacción de Internet permite saber cuál es la opinión de los usuarios con nombre y apellido. A través de los blogs de algunos usuarios se puede estar al tanto de que es lo que opinan en relación a las demandas de la CAPIF. El periodista Jorge Gobbi señala en su página Vida vacía que realizando las denuncias los empresarios discográficos quieren asustar a los usuarios. Por otro lado destaca que las personas no quieren pagar el alto precio que hoy por tienen los discos en la Argentina. Es interesante lo que dice con respecto a la competencia a la cual se enfrenta la música. El entretenimiento es una gran fuente de riquezas y las discográficas no están solas, comparten su mercado con la industria de los videos juegos y los DVD.
En la década de los ochenta surgió una alarma por parte de las compañías discográficas que veían en los grabadores de cinta su mayor enemigo. Temerosos del nuevo aparato, los dueños de las empresas creían que la posibilidad de copiar cassettes los llevaría a la ruina. Varios años pasaron bajo la órbita de los radio grabadores y la industria musical no desapareció.
Con el avance de la tecnología el modelo de negocios de la industria discográfica ha cambiado rotundamente. Es deber de los empresarios adaptarse a los tiempos que se viven. La realidad es una, la digitalización de los formatos musicales ha hecho que las personas puedan acceder a ellos de una manera muy sencilla y de forma gratuita.
Si bien la comercialización de los discos falsos es un delito porque detrás de ello hay una persona que no paga los debidos impuestos que corresponden, no se puede ir contra la posibilidad de la gente de descargar música de manera gratuita. Los caminos para acceder a ella son infinitos, no se acaban en los simples programas de descarga, es una bola de nieve que difícilmente puedan detener.
Por eso es necesario que los empresarios revean su manera de hacer negocios porque los altos precios que le imponen a sus discos juegan en contra a la hora de comprar un disco compacto. En un modelo capitalista en el que cada persona puede elegir el mejor precio para acceder al producto que le es de su agrado, los usuarios eligen descargar su música de manera gratuita.
Xavi: aunque no tengo mucha autoridad te escribo un par de notas que tal vez te sirvan -o no-:
1- En el primer párrafo el uso de la 1ra persona "En mi opinión..." le quita objetividad periodística (con todo lo que implica) al texto.Tal vez sea una licencia para tu blog personal.
2- Tenés un lenguaje muy claro y explicativo y eso está muy bueno! pero no segmentas el texto con subtítulos.Ej:cuando empezás a hablar de los usuarios está medio descolgado.
3-Podrías al menos subir una foto! (digo,porque sos el que más entiende de recursos técnicos del grupo!!!:)
3-Cuando comenzás con "Conocida es la lucha..." Según mi forma de ver le quita la razón de ser de tu texto. Si es conocida,¿Para qué escribir?.
Posteado por
C.N |
2:26 p. m.
Acuerdo con los comentarios de C.N. Creo que el principal problema de la nota de Xavi es que está fuera de estilo. Es cierto que dimos por sentado durante el curso que todos los participantes estaban al tanto de alguna normas y reglas básicas de la producción periodística. Y también podría argumentarse que el periodismo en Internet cambiará las normas. Sin embargo, la pregunta ¿qué hace que un discurso sea ficción, periodismo o ciencia social? es algo que todavía debe ser contestado si queremos producir dentro de alguna de estas esferas. Todo este prolegómeno se relaciona con que el tono de la nota no concuerda con la producción periodística -como en "es hora de que abran los ojos", o "es deber de los empresarios". En ambos casos, cualquiera podría preguntar: ¿por deberían hacerlo? ¿quién lo dice? No es el periodista quien debe decirlo.
Luego, falta información que sostenga afirmaciones como "la descarga de canciones es cada vez más habitual". Si no tenemos el dato, al menos puede decirlo alguien que sea un experto, o que esté en contacto cercano con el tema y cuya impresión sobre el mismo tenga más autoridad que la mía.
En algunos casos faltan las fuentes o referencias, como cuando se afirma "en la década de los 80 surgió una alarma por parte de las compañías..." En conclusión, creo que la nota merecería una extensa revisión.
Posteado por
Gabriela |
5:07 p. m.